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Milenio 3



«En más de una ocasión hemos intervenido en casas donde se producían extraños fenómenos. Hay una cosa que no suele fallar cuando interrogamos a los testigos: allí, tiempo atrás, se practicó el espiritismo, la tabla ouija…». 

José Antonio Sánchez, Comisario Jefe de Madrid


—¿La ouija? Es un juego. Su nombre procede de la unión de dos palabras: oui, ‘sí’ en francés, y ja, ‘sí’ en alemán.

—Ah, ya… ya sé qué es la ouija. Todo el mundo ha hecho espiritismo alguna vez… ¿De verdad crees en esas cosas…?

—¿Y por qué no? «Esas cosas», como tú dices, son formas de energía que pueden comunicarse con nosotros, y sólo necesitan que se les abra una puerta para poder hacerlo. La ouija es una de esas puertas.

Este diálogo (tomado del filme Ouija, de Juan Pedro Ortega, 2004) se ha dado miles de veces, en la realidad y en la ficción (películas,
novelas, relatos), en reuniones juveniles.

Este «pasatiempo» ha causado grandes desgracias y ha marcado vidas. De eso no cabe ninguna duda. Se realiza sobre una tabla, en la que aparecen escritas las letras del alfabeto y los números en círculo, y algunos monosílabos, como «Sí» y «No», y la palabra «Adiós». Sobre esa tabla se coloca un objeto, a veces conocido como planchette, con distintas formas (triángulo, corazón), o
un vaso, que es sin duda un método más rudimentario. La tradición popular supone que, en ese momento, se plantea la ingenua pregunta: «Espíritu…  ¿estás ahí?». Entonces, el vaso, o la moneda, o el objeto que se utilice como marcador o guía, apenas tocado por las personas reunidas, irá moviéndose de un lado a otro, configurando palabras y frases, y, en teoría, respondiendo a las invocaciones y preguntas de los asistentes. Lee el resto de esta entrada
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Garrido Moises – Ouija


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