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Mesas parlantes de Urítiba


Después de varios encuentros periódicos, en los que se ponen a prueba diversos rituales o fórmulas, comienzan a producirse una serie de fenómenos que responden a un patrón concreto. Por lo general, al principio se escuchan unos pocos crujidos o se detectan desplazamientos casi imperceptibles de la mesa, que suelen atribuirse a causas naturales fortuitas. Pero poco a poco los crujidos se transforman en golpes de variadas características e intensidades que pueden escucharse también en distintos lugares de la habitación en la que se encuentra el grupo. Otra característica de este fenómeno es que los desplazamientos se hacen cada vez más complejos y se producen notables inclinaciones y verdaderos “paseos” que obligan a los asistentes a esforzarse cada vez más para permanecer junto a la mesa. A partir de ese momento la mesa se comporta como si estuviera animada por alguna fuerza invisible e inteligente. Suele acordarse códigos de golpes o movimientos para “conversar” con ella. No todos los grupos han tenido suerte. Unos abandonan los encuentros después de semanas o meses de reunirse infructuosamente y otros logran progresar hasta distintos estadios intermedios. También difieren sus interpretaciones: algunos creen percibir a seres desencamados operando, mientras que otros se inclinan por imaginar fuerzas desconocidas relacionadas con uno, varios o todos los presentes. En la actualidad apenas existen colectivos dedicados a reproducir estos fenómenos. La mayoría de los que hay son grupos cerrados. Sin embargo, cuando visité la ciudad brasileña de Curitiba en 2004 con ocasión de la celebración de un congreso de parapsicología tuve ocasión de ver y practicar personalmente con mesas “danzantes”. Fue una experiencia fascinante, aunque -por supuesto- no detecté actividad psicokinéüca como, por ejemplo, la levitación de la mesa sin contacto. Lee el resto de esta entrada

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