La tabla 0uija; “Con esta tabla nos comunicábamos con espíritus”


Por Michelle Cabello

“Eramos un grupo de amigos en busca de algo diferente. Nunca pensamos que este juego se transformaría en una pesadilla”. Dio a conocer uno de los afectados.

La tabla Ouija es bastante singular. Toma su nombre del francés Oui y del alemán Ja que quiere decir sí en ambas lenguas. Posee el alfabeto completo y números del 0 al 9. Tiene una especie de triángulo que puede ser reemplazado por un vaso, donde los jugadores apoyan un dedo que se mueve aparentemente dirigido por los muertos y deletrea las respuestas a las preguntas que se hacen a la tabla.
La tabla Ouija fue invento de William e Isaac Fuld, de Baltimore, Maryland, que la empezaron a fabricar en 1889. Después de las dos guerras mundiales, la demanda de tablas Ouija aumentó debido al interés de las viudas por comunicarse con sus maridos muertos en combate. Luego, en 1966, la empresa fabricante de juguetes de Estados Unidos Parker Brothers, compró los derechos de la tabla y desde entonces se calcula que se vendieron 25 millones de unidades en América y Europa.
Con tantas copias vendidas en todo el mundo es casi imposible que no llegaran a Chile. Fue así como un grupo de cinco amigos en excursión, en un bosque desolado del barrio oriente de Talca, encontraron entre árboles y maleza la tabla que les cambió la vida.
Impresionados con el hallazgo pero a la vez temerosos, tomaron la tabla y la empezaron a mirar desde todos sus ángulos, no podían creer lo que tenían en sus manos, Paulina, la líder del grupo, entusiasmó al resto de sus amigos para hacer una sesión de espiritismo. “Era increíble, no podíamos entender como teníamos esa tabla en nuestras manos, además, esas tablas ya no se encuentran en Chile”, manifestó emocionada.
Empezaron a jugar en ese mismo instante, pero la sorpresa fue aún mayor, la tabla les dio respuestas exactas de todo lo que les sucedía, no se dieron cuenta cuando este juego se transformó en una adición.
Se juntaban todas las tardes en el bosque donde encontraron la tabla para hacer preguntas, era de preferencia llamar a los espíritus en lugares abiertos, “para hacer este tipo de invocaciones lo mejor es que sea en lugares naturales y en espacios abiertos, en caso de que se haga en una casa está el riesgo que el espíritu se quede en el lugar y ahí se complicaría todo”, explicó una aficionada sobre temas paranormales y que pide no sea revelada su identidad.
Llamar a los espíritus se transformó en costumbre, no se dieron cuenta cuando el tiempo pasó, ya se cumplía un mes desde que ese descubrimiento los mantenía tardes enteras preguntando a la tabla sobre todas sus inquietudes. Esto ocasionó cambios físicos en ellos, no podían dormir, el cansancio era extremo, sus ojeras eran cada vez más evidentes y a varios miembros del grupo les pasaron cosas extrañas en sus hogares. El problema de estos síntomas, según Paulina, es que ocupaban la mayor cantidad de sus energías, ya que este ritual requería de concentración, y transmisión de energías para poder establecer la comunicación, como el desgaste de energía era diario los empezó a perjudicar físicamente.
Cuando este juego se salió de sus manos se juntaron en la casa de uno de los integrantes del grupo, José, para terminar con este juego, fue ahí cuando cometieron un grave error, ya que dejaron de ocupar el bosque y se fueron a una casa, ahora corrían el riego de que el espíritu se quedara ahí.
El dueño de casa, José, empezó con el ritual, “todavía se me paran los pelos cuando me acuerdo, yo creo que nunca me voy a olvidar de esa experiencia, en todo caso si no me hubiera pasado a mí no lo habría creído”. Cuando le dijeron al espíritu que no querían seguir comunicándose con él y que se marchara para siempre, algo muy extraño pasó en el lugar. El livin de la casa comenzó a temblar, el olor a azufre era cada vez más fuerte y los ruidos aterrorizaron a todo el grupo. Cuando esto llegó a su clímax, una aparición terminó por desconcertarlos. Era un niño vestido con ropa antigua, de un metro y medio de estatura aproximadamente, pálido, ojos oscuros y penetrantes, el miedo no los dejó reaccionar.
“Yo fui el primero que vio esa aparición, era un niño pero se notaba que era como de otra época, primera vez en mi vida que veo algo así y más encima en mi propia casa, no pude dormir tranquilo durante meses”, dijo José.
Cuando el espíritu desapareció, todos salieron aterrorizados de la casa, tomaron la tabla y la enterraron en un sitio eriazo. Fue ahí cuando juraron nunca más hablar sobre ese tema, el miedo fue más fuerte y el temor a ser acosados por el ente los dejó con miedo hasta hoy, sin embargo, al poco tiempo este grupo de disolvió y cada uno tomó caminos diferentes.

Fuente aquí.

Acerca de la Tabla Parlante

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Publicado el mayo 4, 2011 en Ouija, Relato. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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