Archivos Mensuales: diciembre 2009

Breve historia de la Ouija


La ouija tiene un origen impreciso situado en la moda espiritista que inundaba Occidente hacia finales del siglo XIX, y que dio lugar a una patente registrada el 28 de mayo de 1890 declarando a Elijah J. Bond como su inventor, William H. A. Maupin y Charles W. Kennard como titulares. No está claro si Bond o los titulares inventaron realmente algo o simplemente patentaron una de las muchasplanchettestablas parlantes para comunicarse con los espíritus que circulaban por Europa y América. En todo caso, Kennard crearía la empresa (Kennard Novelty Company) para la fabricación del tablero y comenzó a vender los primeros ejemplares en 1890. Kennard inventó asimismo el nombre ouija, explicando que era una palabra egipcia que significa «buena suerte» -lo cual no es cierto- pero probablemente este nombre exótico ayudó a que el juguetito (pues como tal se comercializaba) batiese récords de venta. Lee el resto de esta entrada

La Ouija no es un juego! (o sí)


Pues sí lo es. Es un juego como Monopoly o Trivial Pursuit. De hecho, actualmente lo fabrica la misma casa dueña de los dos anteriores: la Parker Bros.
La ouija fue creada por E.C. Reicher a partir de una idea previa de M. Planchette. Reicher vendió su invento a un amigo llamado Charles Kennard, quien creó una empresa (Kennard Novelty Company) para la fabricación de este tablero y comenzó a vender los primeros ejemplares en 1890. Reicher inventó asimismo el nombre “ouija”, dando la explicación de que era una palabra egipcia que significa “buena suerte”. Lo cual no es cierto, pero probablemente este nombre exótico ayudó a que el juguetito (pues como tal se comercializaba) batiese records de ventas. Lee el resto de esta entrada

El exorcista. La verdadera historia.


Escena de "el Exorcista" donde Chris MacNeil encuentra la tabla ouija de su hija, posible origen de la posesión.

William Peter Blatty, autor de El Exorcista, era un joven estudiante de literatura en la universidad jesuita de Georgetown (Washington DC) cuando, en agosto de 1949, leyó una noticia en el diario The Washington Post: “Un sacerdote libra a un joven de Mount Rainier de las garras del demonio”. Veinticinco años después, tras investigar los hechos y cambiar – a petición del padre Bowdern, sacerdote que practicó aquel exorcismo – la identidad del protagonista, por la de una niña, escribió una novela de la que se vendieron trece millones de ejemplares. Dos años más tarde la convirtió en el guión de la mítica película del mismo nombre. Según Blatty, Bowdern, obligado por el juramento de secreto a no hablar del exorcismo, le dijo únicamente: “Puedo asegurar que el caso en que me vi implicado era auténtico”.

Sesión en el Hospital del Tórax