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relato 03 Yo y mis amigos

Marzo 3, 2008

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“Esta historia, que voy a relatar, sigo sin creerla; y desde ese día me he vuelto muy supersticioso.
Yo, y mi exgrupito de amigos (Danni [+], Lorena, Juan, Pepe y yo, Lalo), no creíamos en nada sobrenatural.

Pero una vez, cuando iba en tercero de secundaria, el novio de Danni fué a visitarla y llevaba una ouija consigo; la jugaron, pero no funcionó por que lo tomaron como juego. Danni se la pidió prestada y se la quedó hasta el día siguiente, que la llevó a la escuela muy bien dicimulada, ahí, Danni nos la mostró e intentamos de jugarla en el solitario auditorio de la escuela, pero tampoco funcionó; entonces quedé de investigar que teníamos que hacer para que funcionara, y, para mi error, investigué demasiado.

El caso es que teníamos que bautizarla con tierra de cementerio, y así hicimos. Ya bautizada, quedamos de vernos en mi colonia para jugarla en un cuartito que se supone, era una vigilancia, pero estaba abandonada.
Ya en mi colonia conseguimos todo lo necesario (incieso, cuarzo blaco, veladora, etc), fuímos por unas sillas y una mesa y comenzamos la sesión. Pepe no quiso jugarla (hizo bien) así que solo miró, todo pasaba como lo esperábamos, hasta que cuando cerramos la sesión la llama de la veladora creció unos 30 cm mas de lo normal. Pero no lo tomamos en cuenta.
Me quedé la ouija esa noche, la lavé con sal (según para purificarla), y la guardé en un cuarto de mi casa donde guardamos la herramientas.
En la noche mientras dormía, abrí los ojos y escuche como si una persona pasara corriendo descalza por el pasillo ¡Hasta ví su sombra!, me dió tanto miedo que me pasé con mis papás, y justo cuando iba a su cuarto, escuché que tiraron herramientas en el cuarto donde estaba la ouija. Casi no pude dormir esa noche.

Pero al día siguiente, fuí por la ouija sin que nadie me viera y se la entregué a Daniela. ella no me creyó nada, y me convenció de que fué pura imaginación mía, pero yo me quedé con la preocupación.

Esa misma tarde estában super emocionados por volver a jugarla que terminaron jugando en un callejón, yo solo observé junto con Pepe. Y lo que se nos hizo un poco raro, fue que había muchas abejas en ese callejón por el bote de basura, y cuando terminaron de jugarla ¡Ya no había ni una sola!

Dani se quedó con la ouija esa noche, y el siguiente día de escuela llegó asustadísima, dijo ella que la guardo en un cuarto de su casa que daba hacia donde estaban sus perros, y que sus perros no pararon de ladrar toda la noche justamente hacia donde estaba la ouija. Pero lo mas raro que le pasó, fue que mientras cenaba, vió a una persona de rojo que estaba en su ante comedor, dijo que era un señor, con una camisa, un pantalón y sus ojos completamente rojos, ella ya me creyó y dejó de jugar la ouija.

Pero Lorena y Juan eran casos perdidos, hasta que también les empezaron a suceder cosas raras. Juan nos platicó, que mientras estába dormido lo despertaron con un golpe en la cabeza y vió una silueta de una mujer, que empezaba a bailar.
Lorena no fué la excepción, ya que dice que mientras estaba en su casa viendo la tele, y que vió por medio del espejo que una una viejita de cabello completamente blanco se asomaba por su ventana y se reía a carcajadas.

Tanto fué nuestro miedo que dejamos la ouija en un terreno deshabitado, pero nuestros problemas no acabaron: en cuanto a Lorena, desgraciádamente, falleció su hermana a causa de una accidente en auto; Danni, estaba desarrollando leusemia; la familia de Juan Perdió su negoció y se fué a la quiebra; y yo perdí mi casa por medio de un incendio. Pero también en la vigilancia pasó algo raro, se rompieron los vidrios al cumplir un mes que jugamos, los cambian, pero siempre que se cumple otro mes que jugamos, se vuelven a romper los vidrios inexplicablemente.

Desesperados, Lorena y yo intentamos quemar la ouija, pero no se quemaba; Así que recordamos lo del agua con sal y dejamos la ouija en sal durante 5 días, e increíblemente Danni se fue recuperando. Así que tiramos la ouija al río. Pero para nuestra sorpresa Danni decayó demasiado y… sucedió lo inevitable: murió.
Leyenda enviada por: Juan Eduardo Martin (Gracias por tu colaboración).”

fuente aquí

Un comentario

  1. Sólo lo hice 1 vez, no tengo claro si el vaso se movía sólo o si pasó algo raro, pero me dió mucho miedo, no pasó nada malo pero prefiero no hacerlo más.



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