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relato 01 Rest In Peace

Febrero 11, 2008

fuente

“Yo jugué Ouija hace un tiempo. Cuento el relato que es 100% verídico y con los detalles que recuerdo.

Una cálida noche en una playa de Costa Rica un amigo y yo estábamos al pedo. Era un club/hotel privado en la costa Pacífica del territorio costarricense. Había gente de todas edades merodeando el club buscando algo qué hacer. De fondo sonaba la discoteca del lugar que pasaba los éxitos del momento y decenas de personas bailaban.

Mi amigo y yo no somos de bailar y preferimos ir a buscar minas que también estuvieran al pedo. Encontramos un grupo de turistas estadounidenses caminando por ahí y les empezamos a hablar. Jenny, Marie, Tom, Kevin, Dan y Cathy (había una persona más pero no recuerdo si era hombre o mujer y tampoco el nombre) parecían copados y estaban más al pedo que nosotros porque no conocían el lugar y mucho menos a otras personas. Todos ellos habían tomado un poco de alcohol pero no estaban totalmente borrachos y no decían cosas ridículas.

[Todas las conversaciones están traducidas al español por razones obvias]

“¿Qué piensan hacer?” -preguntó mi amigo
“Teníamos pensado ir a la habitación y traernos nuestro tablero de Ouija y jugar sentados en la playa. No dá para hacer otra cosa” -contestó uno de ellos.
“Me parece una buena idea, ¿les importa si los acompañamos?” -pregunté emocionado
“Para nada, entre más seamos mejor es el juego” -me contesta Jenny.

Nosotros decidimos esperarlos en la playa tomando algo para ver de dónde carajo íbamos a agarrar valor para jugar ese juego tan comentado y que ninguno de nosotros dos habíamos probado antes.

Cuando habían pasado 40 minutos regresaron los “gringos”. Es un club grande y tuvieron que hacer casi todo el trayecto a pie. Traían bajo sus brazos la tabla de Ouija (de las comerciales que hace Hasbro o alguna empresa similar), un par de botellas de Ron y unas cervezas. Venían un poco más alocados que antes y se notaba que habían aprovechado el camino para tomarse algo más.

Elegimos un tronco grande que estaba en una punta de la playa como nuestro lugar de juego y en minutos armamos una fogata en la arena para tener algo de luz. Mientras ellos desempacaban el juego y comentaban su última sesión de Ouija yo estaba preocupado. Miré a mi amigo y tenía una mirada inquieta. Ambos observabamos cada detalle de la preparación.

En ese momento me encontré pensando si todo lo que se decía era cierto. ¿Existe otro mundo? ¿ Existen los fantasmas? ¿Será cierto o es chamullo? ¿Es peligroso? ¿Me cagaré en medio juego? Todas estas interrogantes y muchas otras inundaron mi cabeza. Nunca había sido un tipo miedoso o por lo menos no me gustaba demostrarlo y ésta no iba a ser la ocasión en la cual yo me echaba para atrás, por mas intranquilo que estuviese.

Me animé a hacer las preguntas pertinentes del caso, para asegurarme de no mandarme ninguna cagada.

“¿Hay alguna regla, restricción o algo similar?” -pregunté.
“Hay varias. Para empezar si no vas a jugar no podés decir una sola palabra ya que al hacerlo estás automáticamente dentro del juego aunque no tengas tus manos sobre el aparato” -me contesta una de ellas.
“Además es importante que sepas que si vas a jugar no se termina hasta que ellos digan que te podés ir” -agrega otro.

Decidí pasar en el primer juego y quedar como un observador para ver que carajo pasaba. Mi amigo decidió lo mismo.

Arrancó el juego y yo estaba concentrado en no decir una palabra para no involucrarme en esa mierda todavía. Las primeras preguntas eran las típicas “¿Quién sos? ¿De dónde sos? ¿Sos bueno o malo?”. No recuerdo bien quién era ni de dónde provenía pero sí recuerdo que había dicho que era un espíritu malo. No me sentí nada cómodo.

Ellos jugaban con cierto nerviosismo y se notaba la incomodidad de algunos. No todos jugaban, solamente eran cuatro los que habían decidido entrar en el juego. Los otros estaban cerca del fuego prestando atención a lo que sucedía. La fogata se reflejaba en sus rostros y en sus ojos (no sé por qué recuerdo esto tan claramente).

Llegaron al punto en que le preguntaron al espíritu si podían terminar el juego. La cosa del otro lado de la tabla respondió tal y como yo esperaba: “No”. Ellos, casi acostumbrados a ésto, siguieron el juego preguntando boludeces y yo seguía pensando en qué iba a pasar cuando fuera mi turno.

El espíritu insistía en que el juego no terminara y fue entonces cuando pasó lo peor hasta ahora. En vista del silencio una de las minas se atrevió a preguntar algo que estoy seguro se arrepentirá toda su vida de haberlo hecho:

[Lo siguiente va tal cual pasó, sin traducción]

“I have a cousin, Brian, who was been missing for five years now. One day he just dissappeared and we haven’t heard anything from him since then. We suspect he was kidnapped but no evidence was ever found. Do you know where he is?” -preguntó Jenny.

La Ouija no se movía. Lo que sea que estuviese del otro lado de la tabla parecía negarse a contestar.

“Are you still with us?” -pregunta otro de ellos
” Y E S ” -responde la Ouija
“Why aren’t you answering Jenny’s question?” -pregunta el mismo pibe de antes.

Nada. Parecía estar muerta la tabla del juego. Era evidente que no quería contestar la pregunta. Miré a Jenny y el fuego que se reflejaba en la cara de ella revelaba unos ojos más húmedos que lo normal.

“Answer me! Where is he?!” -le gritó a la tabla.

El espíritu se negó a responder nuevamente. Los jugadores se distrajeron un segundo para tratar de pensar en algo para decirle a Jenny y tratar de confortarla pero a nadie se le ocurrió algo oportuno para el momento tan extraño.

“It’s moving! It’s moving!” -dice uno de ellos en un sorprendido susurro gritado.

Yo estaba cagado hasta las patas. No entendía que carajo pasaba y ciertamente tampoco estaba al tanto de lo que iba a deletrear el espíritu. La Oujia se movía rápiamente por la tabla, como buscando una forma de expresarse. De pronto, cambió el ritmo del movimiento y se detuvo sólo para volver a moverse lentamente a deletrear lo inesperado:

” R I P “

Para los que no saben, “RIP” son las siglas en inglés para “Rest In Peace” o “Descanse En Paz”. Es muy común verlo en las lápidas de los cementerios en los Estados Unidos.

Al ver ésto a Jenny le empezaron a correr las lágrimas por su rostro. Lo peor de todo era que no se las podía limpiar porque tenía ambas manos sobre la Ouija y su deseo de terminar el juego era más que el de limpiárselas.

Nadie sabía qué decir. El típico silencio incómodo se apoderó de la situación y ella tratando de sacarnos de éso preguntó en inglés:

“Por favor, déjanos irnos. Ya es suficiente.”

La Ouija se apresura a contestar “Good bye”.

Tan pronto recibieron la autorización para soltar el juego lo hicieron. Jenny se levantó, caminó dos pasos y se detuvo dándonos la espalda. Uno de los amigos de ella se acercó y la abrazó.

Mi amigo y yo nos sentamos alredor de la fogata y lo mismo hiceron los otros. De pronto yo tenía un agujero en el estómago y había pasado de ebrio a sobrio en un nanosegundo. Nadie sabía qué decir y no se dijo una palabra por un buen rato.

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Ésta es la primera parte de la historia, después nos tocó a mi amigo y a mi jugar pero ésa queda para después porque llevo como una hora escribiendo ésto.

Es la posta, no hay invento alguno. 100% verídico. Sucedió hace unos 4 o 5 años y lo recuerdo tan vívidamente como si fuera ayer.

Saludos,
El Moco”

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